Desafío Lector

De animales a dioses- Yuval Noah Harari

Yuval Noah Harari es un historiador y escritor israelí profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, que ha impactado al mundo de la lectura de masas con dos libros de superventas: De Animales a dioses: breve historia de la humanidad y Homo Deus, Ambos textos analizan desde una mirada histórica, pero con un lenguaje llano, la sociedad actual iniciando la reflexión 70 mil años atrás hasta nuestros días y atreviéndose incluso a soñar con futuros posibles.

En variadas entrevistas Yuval ha reconocido que al escribir, su intensión ha sido la de comunicar ideas complejas de manera cercana como si el lector no fuera más que un “chico inteligente de 17 años” ávido de información. Y lo cierto es que el autor logra su objetivo. Aún así, no deja de sorprender como un libro de 500 páginas, al cual debemos dedicar al menos 30 horas de lectura si queremos terminarlo, ha logrado llegar a un público poco dado a la lectura en general y a la reflexión en particular, y al cual  textos de más de 280 caracteres suele parecerles un despropósito.

Y es que este historiador, especialista en historia medieval y militar, logró a sus  41 años lo que muchos han querido, llegar a las masas. En Chile hoy las librerías deben contar con al menos uno de sus ejemplares en vitrina, pues la demanda apremia. Lo cierto es que Yuval está de moda, no por nada fue elegido entre los autores más exitosos de no ficción de 2017 en Estados Unidos. Pero ojo, no porque el hombre sea celebridad creamos el libro carece de mérito, pues lo cierto es que es una reflexión clara, bien documentada y escrita sin miedo a escapar del lenguaje academicista. Como historiadora no pude sino sonreír al encontrarme con menciones, por ejemplo, a Terminator o Angelina Jolie,  a quienes utiliza como un punto de comparación en sus reflexiones. Y es esa cercanía en el lenguaje la que cautiva. Animales a dioses no es un libro de historiografía, si busca usted eso este no es el texto adecuado, pero si quiere pensar por un momento y someterse a una mirada del mundo que a algunos podría escandalizar, le recomiendo a Yuval.

Pero hablemos del libro que nos congrega. Como bien saben mis noches junto a Yuval se iniciaron de la mano de su segundo libro,  Homo Deus,  publicado en 2016, Partí con  él porque fue el que más llamó mi atención dado que se centraba en el presente.Es probable que aquello obedezca a mi formación. Como historiadora pensé Animales a dioses (2013) no tendría mucho que ofrecer. Por supuesto me equivoqué. Si debo decir es sumamente recomendable leer los libros en el orden que sugiere la editorial al publicarlos. Si bien hacerlo al revés no quita mérito a la lectura se lo recomiendo, pues existe una lógica innegable entre uno y otro libro. Segundo, aun cuando usted sepa mucho de historia Yuval tiene aún algo que enseñarle, y justamente será a aquellos aspectos donde me dejo pensando a los que me referiré a continuación.

Cuando pensamos en evolución, sin duda a la mente de todos viene inevitablemente el afamado Charles (Darwin por supuesto), y no estamos equivocados, pues este científico sin duda marcó un punto de inflexión clave en la historia del pensamiento y la ciencia. Pues bien, Animales a dioses nos invita a caminar por diferentes etapas de la evolución humana y divide el tiempo en tres etapas, cada una de las cuales se inicia con una revolución. Y qué es una revolución, sino un cambio violento en el orden político, social o económico que hasta aquel momento se ha considerado el natural o correcto. Pues no por nada, revolución deriva del termino latín revolutum que no es más que “dar vuelta”.

Entendiendo aquello, Yuval ordena el tiempo histórico sobre el que reflexiona, a partir de tres grandes revoluciones las cuales realmente pusieron de cabeza al mundo:

  1. La Revolución Cognitiva, la cual se inicio hace 70 mil años con la formación de estructuras complejas que darían vida a la cultura.
  2. La Revolución Agrícola, por todos bien conocida, que iniciada hace 12 mil años.
  3. La Revolución Científica, que no partió sino hace 500 años y aún seguimos experimentando.

Estas tres revoluciones, para Harari, afectaron a los humanos y a todo los organismos que le acompañaron, avanzando luego por un camino lleno de giros peligrosos e inesperados. Muchos de los cambios que, poco a poco, fueron dando un nuevo orden a la humanidad, tuvo más de consecuencia inesperada que de planificación. Y es que la historia muestra que las grandes revoluciones fueron el resultado de cientos de años de pequeños cambios, no fueron inmediatas, y además no obedecieron a ningún plan concienzudo y bien estipulado, más bien fueron el desenlace imprevisto de una decisión tomada con un objetivo que nada tenía que ver con el resultado. Nadie tuvo como anticipar las tres grandes revoluciones y nadie pudo tampoco prever las consecuencias de los cambios que ellas produjeron.

Temas para comentar en esta linea, sin duda hay muchos, sobre todo cuando hablamos de cambio y revolución, pero permítanme compartir uno que en particular me pareció sumamente interesante y ocurrió durante la Revolución Cognitiva.

Como hija del siglo XX nací rodeada de eslogan relativos al patriarcado y sus abusos, crecí mirando con sorpresa a las mujeres rebeldes que desafiaban el modelo patriarcal, y maduré con ellas hasta convertirme en una más. Gracias a la notable Caitlin Moran, me subí recién en mi treintena sobre una silla y grité a todo pulmón “Soy feminista”. Pero reconozcámoslo, que ridículo sería observar esa escena para una mujer 70 mil años atrás, pensaría sin duda que he enloquecido.

Pues la mujer no es naturalmente el sexo débil como nos han querido hacer pensar y en eso podemos hoy estar todos de acuerdo, no lo es porque no siempre fue considerada de aquella manera, si fuera “natural” no habría nada que discutir. El hombre ha sido el rey los últimos milenios, porque la evolución y las revoluciones dieron  giros no planeados y dejaron las cosas como están hoy para las mujeres.

El primer problema que tuvieron mis antepasadas es que para poder pensar como lo hacemos hoy tuvieron que pagar un precio involuntario. Ponerse de pie, es decir, andar erectos, permitió  los humanos utilizar sus manos con maestría, tener una mejor perspectiva de la sabana, poder lanzar objetos, pero también significó perder masa muscular en post de entregar energía al gran cerebro que venía creciendo de manera sostenida, lo cual significó además cargar más peso sobre los hombros. No por nada el dolor de espalda y la tortícolis nos acompañan aún hoy. Pero el azar de la evolución nos hizo a las mujeres pagar un precio más alto aún. ¿Por qué? nadie lo planifico, simplemente de esa manera la naturaleza evolucionó intentando buscar la mejor solución para un problema intrincado

Una andadura erecta requería caderas más estrechas, lo que redujo el canal de parto, y ello precisamente cuando la cabeza de los bebés se estaba haciendo cada vez mayor. La muerte en parto se convirtió en un riesgo importante (…) A las mujeres que parían antes, cuando el cerebro y la cabeza de los niños eran todavía relativamente pequeños y flexibles les fue mejor y vivieron para tener más hijos. Por consiguiente, la seleccion natural favoreció los nacimientos más tempranos. Y, en efecto, en comparación con otros animales, los humanos nacen prematuramente cuando muchos de sus sistemas vitales están todavía subdesarrollados. (…) Las madres solitarias apenas podía conseguir suficiente comida para su prole y para ellas (…) Criar a los niños requería la ayuda constante de otros miembros de la familia y de los vecinos. Para criar a un humano hacia falta una tribu. (p. 22)

Pues si. El deseo de estar de pie y hacer a nuestro cerebros crecer, colocó a las mujeres en una posición de desventaja evidente. Ya sin músculos que le permitieran ganar una carrera a cualquier hombres y un bebé prematuro a quien cuidar debió necesariamente pedir ayuda a quienes no tenían colgando del pecho un niño hambriento, es decir, a los machos. Esto me lleva a pensar que las feministas han estado equivocadas al culpar a los hombres de victimarios, los sujetos simplemente intentaron adaptarse a una realidad que ellos tampoco planearon, el problema es que así como nosotras, ellos también olvidaron (convenientemente) la razón por la cual la sociedad les dio el encargo de cuidar a las hembras. No fue porque ellos fueran tan maravillosos, simplemente fue por que si querían preservar la especie y educar a los niños prematuros, había que trabajar en equipo.

Las jerarquías llegarian inevitable y lamentablemente después. Es contra esa jerarquía contra la que al menos yo me revelo, no contra los hombres en si mismo o el trabajo cooperativo. Harari un par de capítulos mas adelante, y avanzando en el tiempo, dedica un apartado especial a hablar de estas jerarquías y los genes patriarcales (pp. 165-181). Pues la evolución pareció según plantea, valorar los genes de mujeres sumisas dispuestas a dedicar gran parte de sus energías a preservar la especie y cuidar a estos niños prematuros a los cuales debían enseñar desde usar sus manos hasta comunicarse. Y así también la evolución privilegió los genes de hombres capaces de someter a otros machos por el derecho a fecundar a una mujer de su gusto. A ambos sexos no les quedó más que aceptar las condiciones que la evolucion les imponía para evitar la extinción, y sobre aquella realidad adaptaron su organización social y sus relaciones de género.

Desde ahí se construyeron mitos bien conocidos por todos nosotros: las mujeres son débiles, el segundo sexo, son menos inteligentes etc. Estos mitos se arraigaron en la mente y se construyeron relatos y jerarquías, que terminaron por ser creídas por todos, en una red intersubjetiva que llegado un punto nadie cuestionaría por bastante tiempo. Y así como la idea de que las niñas deben ser femeninas y usar faldas, y los hombres rudos y jugar a la pelota, se enquistó la idea de que el patriarcado era el modelo natural sobre el que se ordenaba, ordena y ordenara la sociedad.

El origen del patriarcado me parece un tema fascinante, claro está, y lo cierto es aun tengo muchas preguntas sin respuesta. Creo Yuval abre una importante puerta en esta linea, pero la deja abierta y no responde a todas las interrogantes. No es el objetivo de su libro sin duda, así que no podemos criticarlo por ello, lo se. En razón de ello salí a buscar respuestas a otra parte y me encontré con “El matriarcado: una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo segun su naturaleza religiosa y jurídica, editado en 1987. Espero este libro (que ya encargué vía Amazon) me ayude a encontrar algunas respuestas, ya les comentaré.

No obstante lo anterior, me deja tranquila saber que lo lindo de la evolución es que aún quedan muchos giros inesperados por venir, y hoy sobre todo en las sociedades desarrolladas se observa un cambio que nuestros abuelos no habrían considerado posible. La mujeres no quieren ser madres, pero si disfrutar de buen sexo con quien y donde quieran; la fuerza física no es lo que norma la jerarquía, sino el dinero; los hombres se enamoran de hombres y forman familia con vientres de alquiler etc. La evolución está en pleno proceso de revolución, y como las anteriores, vendrá acompañada de cambios fundamentales, sobre todo en lo que a relaciones de género y al gen patriarcal respecta. La Revolución Científica llegó para quedarse y no dudo que algo tendrá que decir sobre el tema.

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